El mejor arte urbano de la cuarentena

Urvanity_crew Urvanity_crew / 28 mayo, 2020

Nos hemos acostumbrado a que cada semana artistas de todo el mundo cuelguen en sus redes los nuevos murales, que aún con la pintura fresca en sus paredes, han realizado por todo el planeta. Bali, Nueva Dehli, Buenos Aires, Los Ángeles… las ciudades más remotas son el marco perfecto para estas obras de arte a gran escala.

Pero estos últimos meses han sido diferentes. Muchos proyectos se han visto pospuestos y muchas veces anulados, y la imposibilidad de estar en la calle ha hecho que el número de muros que anden dando vueltas por los blogs de Street Art y las redes se vean muy reducidos. Pero los hay. A algunos les pilló en plena tarea y otros, debido a las condiciones más permisivas de sus ciudades, han podido seguir trabajando.

Los artistas reflexionan sobre la crisis que estamos pasando y salen a la calle para interpretarlo utilizando su medio favorito: pintura y las paredes de la ciudad. Recopilamos algunos de los murales realizados entre marzo de 2020 hasta el día de hoy. Así piensan (y así se expresan) los artistas durante el confinamiento.

 

Saype

Guillaume Legros o Saype (Belfort, Francia, 1989) viene revolucionando el mundo del arte urbano en los últimos tiempos con sus piezas a medio camino entre el ‘land art’ y el graffiti. Sus gigantescos frescos hechos sobre la hierba con pintura 100% biodegradable (que prepara él mismo) dan la vuelta al mundo cada vez que los cuelga en sus redes y exploran los problemas que preocupan al ser humano, nuestro lugar en el planeta y en la sociedad. Durante la cuarentena, ha aprovechado el campo abierto de los Alpes Suizos en Leysin, cerca de donde vive, para crear “Beyond Crisis”, una figura de una niña con sus tizas de hasta 3.000m2 frente a un paisaje más que idílico. «Tiene sentido que estemos todos juntos enfrentando esta crisis. La espléndida naturaleza donde se ubica esta pintura actúa de un marco inmejorable para invitarnos a soñar y mirar un poco más allá. Espero que nos haga pensar en el futuro de una manera más positiva y optimista», dice Saype.

 

Fitz Licuado (de Colectivo Licuado)

«Estos meses se nos cayeron todos los trabajos aquí y en el extranjero, hubo cambio de agenda, mudanza… Fue un periodo de reconectar con cosas de uno mismo, esas que uno dejó de hacer. Hacía un montón que no pintaba en la calle llevando mis propias cosas, mi material y entré un poco en crisis con la pintura mural, no sabiendo por qué había desconectado con esto o simplemente estaba cansada y viendo cómo pasaban varios meses sin pintar», dice Florencia Durán aka Fitz Licuado, una de las dos patas del conjunto artístico uruguayo Colectivo Licuado (que forma junto a Camilo o Theic Licuado) sobre el muro que recientemente pinto en la zona vieja de su ciudad, Montevideo. «Había sacado unas fotos con mi amiga fotógrafa Luli a Micaela, otra amiga… Fue todo muy improvisado y también lo fue el impulso de salir a pintar. Hice el boceto, armé los colores y al día siguiente ya estaba pintándolo», continúa. «El muro está ubicado en la Ciudad Vieja de Montevideo y a una cuadra de nuestro taller. El barrio me encanta, viví allí y me siento muy cómoda, tengo muchos amigos y para mí supuso conectar con ese lado más impulsivo de cuando Camilo y yo arrancamos hace unos diez, doce años de salir a pintar así porque sí, espontáneo. Hacía mucho que no quedaba tan contenta con algo personal que hacía», continúa. «El mensaje no es muy profundo ni conceptual, es simplemente una mujer parada desnuda, con mucha fuerza, con una pluma en la mano que le da sombra sobre el pecho, y hablando de la libertad y la censura pero dejándolo abierto en un juego con la luz. Que cada uno le dé su propia vuelta. La foto la saqué con el móvil, no me dio tiempo de sacar fotos buenas porque cuando volví a los dos días me avisaron que lo habían ‘grafiteado’ todo alrededor. Es algo muy raro, en la ciudad tenemos varios muros y nunca nos había pasado. Subí a mi Instagram también la foto con la pintada encima y estuvo interesante el debate que se armó con las distintas opiniones. Muchos colegas se enojaron mucho y yo en particular me lo tomé como cosas que pasan, es algo de la calle…», concluye Florencia. Sus muros, siempre cargados de fuerza y de una sensibilidad extraordinaria son una oda a la mujer y su empoderamiento. Junto con su compañero artístico Camilo han encabezado el movimiento de arte urbano en Montevideo y han viajado por todo el mundo realizando murales que muestran esa interacción entre el ser humano y el medio donde están ubicados.

 

Marat Morik

El artista, ilustrador y diseñador gráfico ruso Marat Morik (Novosibirsk, 1982) residente en Praga, acaba de terminar el última pieza maestra para añadir a su colección en la pequeña ciudad del interior de Rusia, Neftekamsk, en un proyecto comisariado por Supernova Art Embassy. El muro denominado “La infancia perdida” está enmarcado en el proyecto que celebra la memoria histórica en el Día de la Victoria (que celebra la rendición de la Alemania Nazi) en el que participan otros artistas y donde habla sobre los niños que perdieron su inocencia durante la Segunda Guerra Mundial teniendo que trabajar duro en fábricas para apoyar a la armada soviética. «El tema es extremadamente complejo y quería evitar las asociaciones directas con los horrores de la guerra y la alegría azucarada de la victoria. El trabajo está dedicado a niños que, lejos de la línea del frente, se vieron obligados a crecer temprano, retirar sus juguetes y la diversión infantil para ayudar a su ejército en las fábricas», dice Morik. Sus murales, donde mezcla técnicas de arte figurativo y de abstracto, mezcladas con realismo y expresionismo.

 

Bond TruLuv

Nacido y criado en Alemania, Bond TruLuv (Göttingen, 1981) comenzó a moverse en el mundo del graffiti a comienzos del año 2000. Desde entonces, se ha comprometido con una máxima dedicación a experimentar con nuevas formas de componer letras y otras formas de expresión caligráficas, mezclándolo con conocimientos de bellas artes y diseño gráfico. Es considerado un artista multimedia y es un mago de las ilusiones 3D. Hace pocos días y tras el confinamiento, el artista ha pintado “Stairway to Heaven” para el Stadt Wand Kunts, un festival – museo de arte urbano al aire libre en la ciudad de Mannheim, un espectacular mural inmersivo de 15x10m valiéndose tan solo de latas de spray y hecho con tecnología de realidad aumentada que se activa y toma vida mediante la app “Artivive”. Precisamente Bond TruLuv fue uno de los primeros artistas del graffiti en incorporar animaciones de realidad aumentada en sus piezas, empujando los límites del arte contemporáneo urbano y creando imágenes espectacularmente vívidas.

 

Artez

El artista serbio Artez (Belgrado, 1988) conocido por sus murales a gran escala de delicadas figuras femeninas terminó hace un mes su última gran obra. «A finales de abril terminé un muro gigante para un hotel que está en construcción en Belgrado, mi ciudad. La pared tiene unos 300m2 de superficie y he tenido mucha suerte de poder seguir trabajando incluso durante este periodo de cuarentena, pudimos gestionar los permisos. Me tomó más tiempo del esperado porque ocurrieron algunos problemas con el andamio y hubo que volver a montarlo… Pero unos 15 días en total». La obra “Hometown” está inspirada en la ciudad de Belgrado con el gorrión, uno de los principales símbolos de la capital Serbia, y la antigua fortaleza de la ciudad dibujada en el fondo.

 

Elian Chali

Todavía en marzo, cuando ya muchos estaban pasando lo peor, aún en Latinoamérica parecía que la cosa tardaba en entrar y que no pegaría tal y como lo hizo en Europa. Entonces el artista argentino Elian Chali (1988, Córdoba) pintaba la fachada de ladrillo visto de 35×20 metros del hotel Mulen en Tandil, Argentina, y haciendo uso de los colores primarios y el negro que caracterizan su obra. Tras finalizarla, el artista publicó en sus redes toda una reflexión sobre la que se venía encima con el confinamiento obligatorio. Merece la pena echarle una lectura con la mente bien abierta: «Esta es la ultima obra que hice antes del confinamiento obligatorio. Antes de que nuestros hogares se vuelvan franquicias del sistema penitenciario. Antes de que los besos sean una amenaza a la higiene publica. Antes del autoritarismo vecinal cómo lava-consciencia ciudadana. Antes de mal administrar el stock de drogas para el encierro. Antes de mal administrar el stock de fármacos para el encierro. Antes de la sobredosis de contenidos basura. Antes de que lxs chetxs [personas con alto nivel económico] se quejen de ellxs mismxs. Antes de la digitalización de la necropolítica. Antes de la sobreproducción de pan casero. Antes de la empatía esterilizada por el miedo. Antes de que TikTok nos organice nuestra danza mutante. Antes de la puesta a punto de la cybervigilancia. Antes de que infectemos de ruido el silencio. Antes de la novela romántica entre Žižek y Byung-Chul Han. Antes de que la crisis sanitaria sea la patologización del deseo. Antes de la preocupación de salir demasiado gordxs de la cuarentena. Antes de la preocupación de morir de hambre en la cuarentena. Antes de que el régimen de la felicidad enjabone la angustia. Antes que nos enteremos que existe un lugar llamado Wuhan. Antes de la solidaridad aséptica. Antes de que el reloj sea un cuentamuertos terráqueo. Antes del saqueo de papel higiénico. Antes de que el estado de excepción sea vacaciones para algunxs y un cementerio para otrxs. Antes de la tutorialización del esparcimiento. Antes de los efectos narcóticos del alcohol en gel. Antes de la actualización del sentimiento militar. Antes de que el aplauso balconero sea deporte de riesgo. Antes de que Britney llame a huelga general. Antes de que la cana aproveche el momento para darse sus gustitos. Antes de la película ‘El Hoyo’ o esa versión de ‘Imagine’ espantosa. Antes de que cualquier cosa pueda ser romantizada y eso fuera un privilegio de clase. Antes del vaciamiento de las góndolas. Antes de las caricias de látex. Antes de que el hacinamiento también sea martirio nuestro y no solo de los animales, lxs psiquatrizadxs o lxs presxs. Esta obra la hice antes de todo esto, en un espacio publico que posiblemente ya no exista más. ¿y tu vida, antes de qué sucedía?».

 

Broken Fingaz

«Puede que necesitemos vivir momentos tan radicales como los que estamos presenciando ahora para darnos cuenta de que las cosas que un día pensamos que eran tan sólidas como el cemento, de hecho sean frágiles y transitorias», reflexionan los integrantes de Broken Fingaz, la crew de Haifa (Israel), sobre “This is Also Temporary”, su último mural hecho en Jerusalén bajo el marco del “Walls Festival”. En su línea, los Fingaz han trabajado este mural manteniendo su estética marcada por el uso de viñeras de estilo ochenteras cercanas al ‘pulp’, el uso de líneas gruesas y los colores pop. Con un sentido del humor controvertido, sin pelos en la lengua y muchas veces con imágenes de sexo explicito, este colectivo busca provocar una reacción visceral en el observador y hoy por hoy han creado una identidad visual reconocible para toda una generación de jóvenes israelíes.

 

Tavu & Louves

Los estudios creativos belgas de Tavu y Louves se han unido para pintar los casi 1000m2 del tejado del edificio ocupado temporalmente por el espacio See U (Temporary Program U Square) en Bruselas. En este espacio, solo visible desde el aire, reflejan la emergencia de crear unos nuevos hábitos para la sociedad que se avecina. ¿Su lema? “No volveremos a la normalidad, porque la normalidad era el problema”. En el interior de las letras “WATCH YOUR STEP” [‘Mira donde pisas’] han incluido una veintena de mensajes reivindicativos que buscan crear un futuro con una mayor conciencia social. Entre ellos se puede leer: “Más punto G y menos 5G”, “Proyecta lo que amas”, “El pueblo unido jamás será vencido”, “Aquí y ahora”, “Sin cultura no hay futuro”, “2020 ‘sucks’”, “Estamos todos juntos en esto”, “El poder de la juventud”, “Más allá de las fronteras” o “Construye puentes, no muros”.

 

Ghizlane Agzenai

«Este es el resultado final de los dos muros que he estado pintando durante esta cuarentena en el tejado de mi casa. Me siento afortunada por haber encontrado este lugar para pintar durante esta etapa. Le he puesto una dosis extra de amor, optimismo, esperanza y energía positiva porque siento que es lo que más necesitamos ahora. Saldremos de esta porque somos fuertes. Tened fe», dice la artista nacida en Tanger y residente en Casablanca, Ghizlane Agzenai (Marruecos, 1988). Los tótems geométricos y los colores de sus composiciones hacen que transporten a nuestro ojo a una dimensión metafísica donde uno pueda expresar sus emociones de manera libre y donde cada, línea, ángulo y color pueden ser interpretados de una manera diferente según la sensibilidad del espectador.

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