Javi Calleja: cuando el límite se llama Asia

Urvanity_crew Urvanity_crew / 10 septiembre, 2020

Javi Calleja (Málaga, 1971) se dio a conocer en el circuito de galerías y museos nacionales con sus “esculturas mínimas”, y lleva más de veinticinco años en él, pero han sido sus dibujos de niños de aire naive y grandes ojos llorosos los que le han llevado a lo más alto. El malagueño, licenciado en Bellas Artes y con un currículum de exposiciones envidiable, ha alcanzado una de las grandes metas en el mundo del arte. En una palabra: Asia. Dio el salto en 2017 con una exposición en Aisho Nanzuka en Hong Kong y tras esta primera incursión el resto fue hacerlo rodar. Calleja, ha entrado así en el exclusivo club de artistas cuyas obras son un visto y no visto en un mercado donde la demanda es mayor que la producción que el artista puede (y quiere) abarcar. Sin ir más lejos, este verano su obra ‘What?’ alcanzaba la estratosférica cifra de 425.000€ cuando salía a subasta con la casa Christie’s con base en Hong Kong. Cercano, franco y apasionado de su trabajo, hablamos con el malagueño  de la exposición que está a punto de inaugurar en Miami y aprovechamos para repasar sus últimos años de carrera y cómo vive su momento actual.

 

Arrancas el curso con nueva exposición en Miami, un proyecto que precisamente se tuvo que posponer debido a la pandemia, ¿qué vas a presentar en esta ocasión?
Estamos ahora terminando de enviar todo lo que irá para allá, con el tema del virus todo tiene que estar con mucha antelación. Las obras más grande ya salieron y ahora quedan otras más pequeñas. La exposición será en Bill Brady Gallery arrancando el 25 de septiembre. Por un lado llevo la escultura de ‘Heads’ que presenté este verano en la colectiva organizada por Nanzuka en el Parco Museum de Tokio y por otro habrá una serie de lienzos y dibujos, todo trabajo nuevo. Estoy probando nuevas medidas en las pinturas, llevo una de 2,5mx2m, un poco más grande de lo que hago normalmente, otras seis piezas grandes y estoy viendo si me sale alguna más de último momento y la mando.

 

 

Precisamente Nanzuka fue la primera galería que te llevó a Asia. En España has presentado obra en el CAB de Burgos, CAC de Málaga,  Yusto/Giner, en ARCO has estado representado por Rafael Pérez Hernando… ¿Cómo fue ese salto que te llevó a ese mercado tan codiciado por muchos artistas?
Todo pasa a partir de la exposición que hago en la galería Aisho Nanzuka en 2017, la sede en Hong Kong de la galería japonesa de Nanzuka Underground. Allí me dieron la oportunidad de mostrar un trabajo que no había enseñado tanto y que venía desarrollando durante mi trayectoria. Me dieron libertad para presentar obra y me la jugué decidiendo potenciar ese trabajo. Aposté por ello.

¿Cual fue esa vuelta de tuerca del trabajo que triunfó en Asia?
Cuando tenía exposiciones en centros de arte en España se potenciaba el trabajo con figuras minúsculas por que resultaban más interesante y sin embargo las pinturas con personajes, como las que sigo haciendo ahora, gustaban pero dependiendo de en qué sectores. En ese momento yo no tenía claro que tenía que decidirme si potenciar lo uno o lo otro, yo quería hacerlo todo. En Hong Kong lo que hice fue apostar por esos dibujos de personajes grandes que ya tenían boca, cara, ojos y pelo. En realidad son una evolución de un personaje al que le tengo mucho cariño que es el de ‘cara de nube’. Las gotas se convierten en los ojos por eso tienen ese punto acuoso, la nube en pelo… Así se gestaron y ahora me dedico de lleno a ellos.

 

 

¿Has dado con una fórmula y el estilo que te funciona?
No es cuestión de un algoritmo o una fórmula matemática con la que das y te empiezan a caer los caramelos. Aprendí una lección de un colega artista que decía “haz aquello con lo que te sientas cómodo, por que si un día triunfas con ello vas a tener que hacerlo muchas veces, y si no te gusta lo vas a pasar muy mal”. Yo ahora tengo que hacer mucho de lo que hago, tengo mucha demanda y quiero seguir investigando en esta línea, pero lo hago por que me gusta y no me importa repetirlo. Hace años, cuando hacía las figuritas pequeñas, siempre trataba de hacer algo diferente y siempre me salía lo mismo y ahora que intento hacer el mismo personaje siempre me sale uno diferente. He dado con la tecla pero no es que yo esté picando en la veta de oro que he encontrado, simplemente me divierto haciendo esto y tengo ganas de seguir pintándolo, la mano se me va sola. Por supuesto que vender también ayuda. Eso que decía Picasso de “yo no busco, yo encuentro”, creo que se equivocaba: se busca y se encuentra, hay que estar en actitud de encontrar.

¿Asia es algo que buscabas?
Creo que las redes sociales fueron bastante importantes, siempre he sido un anti red social y no fue hasta que las abrí cuando me di cuenta de a cuanta gente puede llegar tu trabajo, me di cuenta de la aceptación que lograba. A partir de ahí me di a conocer internacionalmente, hasta ese momento se me conocía solo en el circuito nacional, centros de arte, galerías… Esto abrió las puertas a que se fijaran en mi en Asia y lograr una oportunidad al otro lado del mundo. Luego hay que saber aprovecharla. He tenido esa ‘suerte’ después de veinticinco años trabajando.

 

 

¿Cómo continúa tu idilio con Asia?
La primera expo de Hong Kong salió verdaderamente bien y a partir de ahí viene todo solo. Me ofrecen exponer en la galería Nanzuka de Tokio y es cuando decidimos ponernos manos a la obra con la primera escultura. Fue la primera exposición grande y decidimos hacer dos esculturas. Vuelve a salir bien y nos damos cuenta que la escultura es un campo a investigar. En toda mi trayectoria he trabajado mucho la instalación y he hecho el salto al 3D en formato muy pequeño pero antes no tenía las posibilidades económicas de realizar algo más grande, siempre me dediqué a realizar pequeñas maquetas y esculturitas de lo que me gustaría hacer. Ahora tenemos salas de exposiciones que nos dan la oportunidad de llevarlas a cabo y un equipo de personas que me apoyan en la producción.

 

 

¿La entrada en este mercado te ha hecho tomar nuevos rumbos debido al gusto específico de la sociedad asiática?
Es curioso porque el mercado asiático, y en concreto su coleccionista, no necesita una larga explicación a la hora entender una obra. En Europa, por que el mercado americano se parece más al asiático, detrás de un cuadro casi siempre hay una larga explicación, queremos saber qué hay detrás. En Asia el coleccionista no necesita eso. Tienen un refrán cuando una obra gusta que dice “quien no entiende una mirada nunca va a entender una larga explicación”. Allí la obra entra por los ojos, por la emoción. Ellos se emocionan al ver una obra y se vuelven partícipes de ella, quizás eso provoca que mi trabajo llegue más. Esto es para lo bueno y para lo malo: si no gusta al asiático de primeras, le dará igual que le expliques el significado. Por eso se dice que es un mercado tan difícil que a veces se confunde con lo banal por que no necesitan que una obra tenga más.

¿En qué momento te encuentras ahora?
Ahora mismo estoy donde quiero estar. Me siento bien en cualquiera de las disciplinas, me encanta la pintura, me gusta el dibujo… Ahora mi objetivo es que la producción sea como yo quiero que sea, que no exista un exceso de producción por que el mercado lo necesite o me lo demande. El mercado me está pidiendo mucha obra y yo no quiero sentirme en esa obligación de darle lo que quiere. Es verdad que hay una parte de mi trabajo que se puede llevar al merchandising, a las ediciones de toys… Pero no significa que quiera hacer veinte ediciones cada año aunque tenga un mercado que me lo compre. No quiero llegar a pintar sin saber lo que pinto.

 

 

¿Tienes asistentes en el estudio que te eche una mano con tanta demanda?
No, de momento no tengo asistentes pintando y este es el límite de trabajo al que quiero llegar. A la hora de hacer esculturas o ediciones sí que tengo un equipo, y una oficina, Calleja Studio, con cinco personas que me ayudan a gestionar absolutamente todo y son los que hacen que me pueda dedicar a pintar. La pintura y el dibujo lo guardo para mi. Quiero disfrutar de esa soledad, del momento de la pintura, hacerlo con mi mano.

Tus pinturas se han convertido en objetos muy exclusivos…
Precisamente por eso hace un tiempo decidí entrar a hacer ediciones en papel o los toys. En los próximos proyectos estamos viendo la posibilidad de trabajar con ediciones abiertas (normalmente son numeradas) para que mi obra pueda llegar a más personas. Muchas veces la gente se queda sin obra, y la exclusividad está bien, pero no hay que regocijarse en eso, yo hago mi trabajo para que llegue al público y no quiero ser yo mismo quien ponga trabas.

¿De donde viene la inspiración de los niños de aire naive protagonistas de tus obras?
Es una cuestión de veinticinco años de profesión. Yo era de estos niños que se pasaba las horas de clase dibujando comics. Mucha gente dice que vienen del manga, yo digo que vienen de Ibáñez. De una mezcla entre Mazinger-Z e Ibáñez digamos. Heidi, Marco… todos estos personajes me dejaron huella. Luego me dicen que parezco japonés, pero es que yo y muchos de nosotros nos hemos criado con series japonesas. Está en mi ADN, ¿por qué no voy a poder usarlo en mi trabajo?

 

 

Me imagino que por ahí viene la polémica comparativa con el trabajo del japonés Yoshimoto Nara. Siempre has hablablado abiertamente y de forma muy franca sobre ello, incluso te ves más identificado con el trabajo de Barry McGee. ¿Qué hay de otros artistas en tus obras?
No hay que ser muy listo para ver a Nara en mi obra, pero hay que ser realmente tonto para ver solo Nara en él. En mi trabajo por supuesto están todos los artistas que han pasado por mi vida. Barry McGee, Nara, Philip Guston… Precisamente creo que éste último está en el trabajo de todos los anteriores. Todos ellos conforman mi trabajo y estoy muy en contra de que por que alguien haga una cosa ya no se pueda hacer. Desde mi punto de vista esto es un lastre del conceptualismo, donde la idea es tan importante que cualquier otro que la toma ya está copiándola. Nara llegó primero, soy muy franco en eso, pero me hace gracia que a la gente no le guste mi trabajo por que se parezca al de otra persona.

¿A quiénes consideras tus influencias hoy por hoy?
Te puedo decir cientos porque al final de cada artista siempre coges un poquito. Desde un clásico Picasso a un Richard Serra pasando por Tony Cragg. Además me encantan David Shrigley, Chris Johanson… Tengo la suerte de que puedo empezar a tener obra suya.

 

 

De eso quería hablar, eres artista y también coleccionista, ¿cómo te lanzaste a ese mundo
Igual llevamos coleccionando unos cuatro o cinco años, pero básicamente desde que empiezo a tener algo de dinero que me permita comprar. Yo nunca pensaba que fuera a ser coleccionista, pero empiezas a comprar, te ilusiona, y te vas dando cuenta que compras uno, compras otro y te apetece ir sumando. De la misma manera que hay gente que me colecciona a mi me gusta pensar que ese dinero lo puedo volver a invertir y que se quede en el arte, es una forma de generar una cadena.

¿Qué es de lo último con lo que te has hecho?
Últimamente hemos comprado a gente más joven como los españoles Ana Barriga, Julio Anaya, Imon Boy, la serbia Maja Djordjevic… Tenemos nuestros pequeños artistas que vamos seleccionando. También de Málaga coleccionamos muchos artistas como José Medina, Paloma de la Cruz, Julio Anaya también es de Málaga. Al final vas a la exposición de un amigo y le compras una pieza como a Cyro García, Verónica Ruth Frías, los hermanos Valverde…. También entran en nuestra colección otros artistas internacionales como Mark Ryden, Tim Biskup o Marion Peck. Es verdad que tengo un fuerte nexo de unión con el arte urbano, pero al final me gusta comprar un poco de todo, lo que me gusta.

¿Te sientes identificado con el arte urbano?
Durante una época se generó un movimiento en el que confluían arte urbano, el arte pop, la corriente low-brow e incluso una parte la ilustración también estaba metida, y me sentía identificado, me gustaba. Me parecía un arte muy diferente e interesante, a veces lo que había que ver era muy aburrido y no todos los días uno quiere ir de exposiciones con las gafas de leer y un bloc de notas. Era un arte que respiraba frescura. Durante un tiempo pensé que me iba a dedicar a ello, pero me di cuenta que no valgo para eso. Yo vengo del mundo del dibujo, de la facultad de Bellas Artes, y pronto descubrí que había un artista que me parecía brutal, que venía de la calle y había integrado perfectamente su obra en circuitos de museos o galerías. Era Barry McGee. Incluso más adelante KAWS. Lo respeto mucho pero eso de meterme en la calle a hacer murales no es lo mío.

 

 

Además de Miami este mes, ¿qué proyectos se vienen en los próximos meses?
Además de Miami tengo una exposición en China y pasaremos por la feria de ART21 en Shanghai. En noviembre voy a Tokio y Art Basel Miami llega en diciembre. Se acaba de cancelar la feria presencial, pero es probable que se mantenga en formato online. ¡Alguna cosa seguro que se me olvida!

¿Vendrá pronto algún trabajo en espacio público?
Me encantaría hacer esculturas mucho más grandes y monumentales. Tenemos un proyecto para el año que viene en el museo Parco de Tokio en el que posiblemente podamos hacer una escultura en la calle. Son cosas que no están al 100% definidas pero estoy contento por que el 2021 llega con bastantes esculturas que ves y dices ‘¡qué chulada!’. Te enseñaría los bocetos pero no puedo adelantar los proyectos… ¡Pronto!

 

 

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